¿Cómo será el último de mis días?, ¿y en qué estación habrá de parar el tren?, ¿será acaso en primavera?, yo creo me despediré de ustedes en una noche de lluvia, silencioso, con la frente cargada de surcos y las manos floreciendo. Todas las cosas que hice dignamente descansarán en algunas hojas y entre los árboles, el viento las llevará de un lugar a otro como polen y semilla; pero todas las cosas que hice sin dignidad, aquellas estarán sordas y borrachas en los subterráneos de grandes ciudades, amarradas a la cama de habitaciones que nunca fueron mías, arrastrándose bajo las veredas. ¿Cómo será el último de mis días?, ¿habrá llanto y luego del llanto renacimiento? La voz se apagará eterna, los ojos se cerrarán perpetuos, pero el verso y la mirada… ¡ellos vivirán para siempre! Mientras mi cuerpo se vea reducido a abono o a ceniza, mientras mi sombra se marcha a la casa de las sombras ausentes, vuestro mundo seguirá siendo y sus hombres y sus mujeres y sus artefactos seguirán...